Artículos Médicos

Nutrición y salud cardiovascular

(Basado en la revisión científica “A Clinician’s Guide for Trending Cardiovascular Nutritional Controversies in 2026”)

La nutrición continúa siendo uno de los pilares fundamentales en la prevención y manejo de las enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, en los últimos años han surgido múltiples debates y controversias en torno a ciertos alimentos, muchas veces impulsadas por tendencias en redes sociales o información no siempre basada en evidencia científica.

Una revisión clínica reciente publicada en JACC Advances (2026) analizó la evidencia actual sobre diversos alimentos y componentes nutricionales frecuentemente debatidos, evaluando su impacto en la salud cardiometabólica.

 

El análisis clasifica estos alimentos en tres grandes grupos:

  • Alimentos con evidencia de beneficio cardiovascular
  • Alimentos con evidencia insuficiente o controvertida
  • Alimentos con evidencia de potencial daño o que deberían limitarse

 

  1. Alimentos con evidencia de beneficio cardiovascular

Aceites vegetales (seed oils)

Aceites como canola, soya, girasol y maíz contienen principalmente grasas insaturadas (omega-6, omega-3 y monoinsaturadas), las cuales han demostrado mejorar los perfiles lipídicos y reducir el riesgo cardiovascular cuando reemplazan grasas saturadas.

Diversos ensayos clínicos y estudios poblacionales han demostrado que su consumo se asocia con:

  • Disminución del colesterol LDL
  • Mejora de la sensibilidad a la insulina
  • Reducción del riesgo de enfermedad cardiovascular

Por lo tanto, la evidencia actual respalda su uso dentro de una alimentación saludable.

Pescados y mariscos

El consumo de pescado, especialmente pescados grasos como salmón, sardinas o jurel, aporta ácidos grasos omega-3 (EPA y DHA), los cuales tienen efectos cardioprotectores.

Las guías nutricionales recomiendan consumir al menos dos porciones de pescado

por semana, ya que su consumo se asocia con:

  • Reducción del riesgo de enfermedad coronaria
  • Disminución del riesgo de accidente cerebrovascular
  • Menor mortalidad cardiovascular.
  • Mayor riesgo de obesidad
  • Diabetes tipo 2
  • hipertensión
  • enfermedad cardiovascular
  • mayor mortalidad prematura.

Por ello, las recomendaciones actuales sugieren priorizar alimentos naturales o mínimamente procesados.

Grasas animales como el sebo de vacuno

El sebo de vacuno, recientemente popularizado en redes sociales como alternativa “natural” para cocinar, contiene altos niveles de grasas saturadas.

La evidencia clínica muestra que su consumo puede:

  • aumentar el colesterol LDL
  • deteriorar la función vascular
  • aumentar el riesgo cardiovascular cuando reemplaza grasas insaturadas.

Por esta razón, no se recomienda como alternativa saludable frente a aceites vegetales.

Endulzantes artificiales

Aunque los endulzantes no calóricos pueden ayudar a reducir la ingesta de azúcar, estudios recientes han encontrado asociaciones entre su consumo elevado y mayor riesgo de eventos cardiovasculares.

Además, algunos pueden afectar la microbiota intestinal y procesos metabólicos. Por ello, se recomienda priorizar agua, alimentos naturales y una reducción global del consumo de alimentos muy dulces.

 

Conclusión

La evidencia científica actual continúa respaldando principios nutricionales relativamente consistentes para proteger la salud cardiovascular:

  • Priorizar alimentos naturales o mínimamente procesados
  • Consumir grasas insaturadas provenientes de fuentes vegetales
  • Incluir pescado regularmente en la dieta
  • Limitar alimentos ultraprocesados, grasas saturadas y productos altamente Refinados

 

Estos hallazgos refuerzan la importancia de una orientación nutricional profesional basada en evidencia científica, adaptada a cada persona y enfocada en cambios sostenibles en el estilo de vida.

 

Nut. Maria Jose Estrada Casanova

https://www.nutrimentum.cl/

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